Participamos en PROSAFE-TWIN, el proyecto europeo que probará una IA para detectar peligros en la carretera antes de que se produzcan accidentes
04-11-2026

Una retención que se forma justo después de una curva. Un ciclista que se aproxima a una intersección concurrida mientras el tráfico acelera. En la mayoría de las carreteras europeas, los sistemas detectan peligros como estos solo cuando ya se han materializado. Un nuevo proyecto de investigación financiado por la UE, PROSAFE-TWIN, busca avisar con mayor antelación a los operadores de carreteras.

Con el respaldo de casi 5 millones de euros de Horizonte Europa, el programa de investigación e innovación de la UE, PROSAFE-TWIN reúne a 17 organizaciones de nueve países europeos y Estados Unidos. Coordinado por el Clúster de Movilidad y Logística de Euskadi (MLC), el consorcio se reunió en Bilbao los días 20 y 21 de octubre para iniciar 42 meses de trabajo, que se prolongarán hasta marzo de 2030.

Una réplica virtual de la carretera que se anticipa a los riesgos

El proyecto está desarrollando gemelos digitales híbridos: réplicas virtuales de redes viarias reales. Combinan los principios físicos del movimiento del tráfico con una inteligencia artificial que aprende a partir de sensores instalados en la carretera, vehículos conectados y datos meteorológicos. El objetivo es disponer de un mapa de riesgos en tiempo real que muestre dónde es probable que surjan situaciones peligrosas, como retenciones fuera del campo de visión o conflictos con peatones y ciclistas.

Un aspecto fundamental es que el sistema está diseñado para indicar el grado de certeza de sus predicciones. Cada predicción irá acompañada de un nivel de confianza, de modo que los operadores puedan distinguir una amenaza real del ruido estadístico y evitar la fatiga por alertas que resta eficacia a muchos sistemas de aviso.

«PROSAFE-TWIN busca pasar de la reacción a la prevención en seguridad vial, proporcionando a las autoridades viarias la inteligencia necesaria para identificar riesgos e intervenir antes de que las situaciones críticas se conviertan en accidentes», afirmó Sofía López de Aguileta, del Clúster de Movilidad y Logística de Euskadi (MLC), que coordina el proyecto y lidera el piloto de Bizkaia. «Lo que hace especialmente ilusionante este proyecto es la combinación de conocimientos especializados y entornos reales en la que se apoya».

La tecnología por sí sola no puede hacer que las carreteras sean más seguras. PROSAFE-TWIN está concebido para apoyar el criterio de los operadores de tráfico, no para sustituirlo, y sus especialistas en ciencias sociales trabajarán con los operadores en la forma de presentar las alertas en las salas de control. El proyecto también analizará si las decisiones apoyadas por IA protegen de manera equitativa a todos los usuarios de la vía, con especial atención a peatones, ciclistas y otros colectivos vulnerables.

Cuatro países, cuatro entornos viarios muy diferentes

  • Bizkaia, España: alrededor de 600 km de carreteras rurales e interurbanas, aprovechando el laboratorio vivo Basque Country Corridor y su infraestructura de vehículos conectados.
  • Róterdam, Países Bajos: calles urbanas concurridas con límites de 30–50 km/h, compartidas por ciclistas, vehículos eléctricos ligeros, camiones y coches. La ciudad utiliza desde 2019 un modelo de predicción de la seguridad vial basado en IA, que el proyecto pretende llevar más lejos.
  • Vila Real, Portugal: un tramo de 4,2 km de nuestra autopista A4 Trasmontana, que incluye el viaducto de Corgo, de 2,8 km. Aquí el foco está en detectar tramos de alto riesgo y situaciones de cuasiaccidente con niebla, lluvia y congestión, y en ayudar a los operadores a resolver los incidentes con mayor rapidez.
  • Celje–Velenje–Slovenj Gradec, Eslovenia: un corredor regional con escasa cobertura de sensores, donde se probará si la seguridad predictiva puede funcionar con datos limitados, mientras se construye una nueva vía de gran importancia, el Tercer Eje de Desarrollo.

En su primera fase, el consorcio diseñará la arquitectura del sistema y preparará los datos de los cuatro emplazamientos, con demostraciones piloto previstas a partir de 2028. El proyecto también alineará sus resultados con las normas europeas sobre sistemas inteligentes de transporte y con el Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE. Un socio estadounidense ayudará a evaluar si el enfoque puede replicarse en las carreteras de Estados Unidos.

El objetivo a largo plazo es contribuir a la ambición europea de Visión Cero: eliminar las muertes e incidentes graves en carretera.